ENTREVISTA CON JOSEPH KNOBEL FREUD

Dr. Benigno Prado: ¿Cómo ha pesado el apellido Freud en tu desarrollo profesional?

D. Joseph Knobel Freud: Todos sabemos cuánto pesa un apellido!! Sinceramente no ha sido un peso exactamente: Me siento muy orgulloso de mis apellidos. Mi abuelo materno era primo de Sigmund. Esto me ha permitido estar en contacto con miembros de la familia Freud, lo que a nivel personal y profesional ha sido y es muy bueno.

B.P.: ¿Cuál ha sido la etapa mas importante de tu formación como clínico?

J.K.F.: La verdad es que no hay una etapa más importante que la otra. Uno sigue formándose toda la vida. Tal vez los principios, cuando pasé una época formándome en Londres, luego el trabajo con analistas de Paris. Pero no puedo elegir una etapa como más importante que la otra.

B.P.: ¿Crees que hay muchos cambios en la adolescencia que tu viviste y con la que te encuentras ahora?

J.K.F.: Si, muchísimos. En la adolescencia actual el nivel de permisividad de los padres es asustador, en mi época los padres eran más estrictos, eso creo que era bueno.
Ahora vivimos en la sociedad de la inmediatez, todo rápido, todo ya: la relación con el tiempo, siempre tan complicada en la adolescencia también ha cambiado. En mi época no había móviles, ni mensajes instantáneos, quedabas más con los amigos en la calle…Había otro tipo de socialización

B.P.: ¿Qué opinas del exceso de medicalización del mundo adolescente?

J.K.F.: Me parece un horror y un grave error.
La medicalización del mundo actual está llegando a niveles complicados.
No se explican a los usuarios y sus familias sobre los efectos secundarios de los medicamentos.
Y lo que es preocupante es que los jóvenes de hoy en día están creciendo según una dialéctica que les hace pensar que para conseguir determinado comportamiento o actitud se tiene que tomar una medicación : no muy lejos de la posición del toxicómano que para conseguir un estado mental tiene que recurrir a algo externo.

B.P.: ¿Qué piensas del papel de la familia en el desarrollo adolescente?

J.K.F.: Es y ha sido fundamental.
En la adolescencia se actualizan viejos conflictos y la presencia o ausencia de los padres es fundamental.
Es importante que la familia esté, esté ahí, acompañando al adolescente en sus crisis. Tiene que estar para poner límites. Para no permitir la denegación de la diferencia generacional. Para darle al adolescente unos modelos que terminarán por determinar sus identificaciones.

B.P.: ¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en el desarrollo de los adolescentes?

J.K.F.: Muchísimo. Pero no siempre negativamente.
Muchos chicos hoy estarían muy desconectados o aislados si no fuera por las redes sociales.
Las nuevas tecnologías ya forman parte del mundo adolescente. Y es una realidad que no podemos negar los que trabajamos con ellos.
La cuestión será el saber cómo adaptarnos a ese nuevo instrumento; cómo lo encajan las familias y cómo lo utiliza el adolescente.

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