Nº 92 DICIEMBRE 2016 pubertad y psicosomática

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Descripción

Puede adquirir la revista completa o por separado los siguientes artículos:

  • Presentación : Ana Alonso Arrese.
  • Sigmund Freud. La metamorfosis de la pubertad
  • María Hernández. Adolesceentes… ¿Por qué el cuerpo?
  • Rodolfo Urribarri. Notas sobre pubertad, traumatismo y representación
  • Florian Houssier. El adolescentes, ese visitante de lo arcaico
  • Encarna Amorós. Pubertad y cuerpo
  • Beatriz Janin. Encrucijada de los adolescentes de hoy
  • Reseña: Magdalena Calvo Sánchez-Sierra

 

 

Presentación

Estimados lectores, presentamos el n° 92 de nuestra revista, esta vez dedicado a la Pubertad y psicosomática, gran tema de debate y reflexión, pues es una de las etapas más complicadas de definir del ciclo evolutivo del ser humano, entre otras cosas, por la proximidad, continuidad y solapamiento, con la adolescencia. Ambas cosas se dan en este proceso siempre que no haya una regresión patológica hacia los objetos infantiles. Este hecho hace que, pubertad y adolescencia, vayan de la mano a la hora de irrumpir en la estructura vital de cada persona en sus vertientes física, psíquica y emocional.
Si bien pubertad y adolescencia son momentos vitales en los que la conflictiva somato, psíquica y sexual es sutilmente distinta, ambos tienen origen en las primeras relaciones de objeto y como estas se han ido desarrollando y resolviendo en la subjetividad de cada uno.
Así como en lo puberal se realizan descargas de pulsiones directas, en lo adolescente se hace presente la sublimación, donde entra en juego la capacidad de representación y simbolización, dejando a un lado la genitalización y buscando un objeto sexual exogámico. Se busca otro cuerpo en el que encontrarse, más allá del placer autoerótico.
En la pubertad, el encuentro con el propio cuerpo y la aceptación de sus cambios es una quimera. En este momento la relación con el cuerpo sexuado es ambivalente, fluctuando entre el amor y el odio, esto va a depender de la relación con la madre y la elaboración de la separación de su cuerpo. Como decía Winicott D. (1979), “El cuerpo es el primer objeto que ha de sobrevivir a los ataques agresivos del adolescente”.
Para Philipe Gutton (1991), lo puberal se posiciona como el advenimiento de un evento que elabora la neurosis infantil y la obra de historización que tiene lugar propiamente en lo adolescente.
Esta es una de las diferencias entre lo puberal y lo adolescente, en lo puberal se reedita el complejo de Edipo y en la adolescencia se disuelve este conflicto.
Abrimos el nuevo número con el artículo clásico que, en este caso, presentamos de la mano de Sigmund Freud. Les remitimos al tomo VII de las “Obra Completas” tomando como punto de partida “Tres ensayos de la teoría sexual”, de estos publicamos el Ensayo III que corresponde a “Las metamorfosis de la pubertad”.
Dentro de los apartados de este ensayo, destacar las aportaciones de Freud sobre una de las características principales de esta etapa evolutiva “El hallazgo del objeto” (apartado n° 5). La elección de objeto sexual externo a uno mismo que ayude en la gestión del tránsito de la sexualidad infantil, donde prima la pulsión sexual autoerótica, a la sexualidad adulta. Este tránsito ni mucho menos es un camino fácil, pues mucho depende de las relaciones de objeto primarias y arcaicas que el sujeto haya desarrollado con aquellos que le hayan provisto de cuidados, de ternura, etc. El hallazgo o encuentro del objeto es propiamente un reencuentro, pues la inclinación infantil hacia los padres es sin duda el más importante de los senderos que, renovados en la pubertad, marcan después el camino a la elección de objeto.
La adolescencia intenta hacer una representación psíquica de los cambios corporales que se manifiestan en la pubertad. Durante la primera parte de su obra, Freud habla de la resignificación ligada a lo puberal., donde destaca la importancia de trabajo psíquico en la reedición del Edipo puberal, “no hay proceso puberal-adolescente sin reedición genital del Edipo”.
A lo largo de este apartado, Freud señala la importancia que tienen las pulsiones para la vida anímica, para todos los logros éticos y psíquicos que ha de emprender y consumar a lo largo de su vida, junto al papel crucial de la madre o la persona que ejerza la función materna para el desarrollo de la persona como ser íntegro.
Señala también los efectos de un exceso de ternura que, en la actualidad, llamamos hiperproteccionismo parental, pues apresura la maduración sexual. Que el niño se muestre insaciable en su demanda de ternura de los padres, puede anunciar una posterior neurosis, cuando no consiguen satisfacer su libido, esta se transformará en angustia.
En este apartado explica como efectos posteriores de una elección infantil de objeto, la repetición de los modelos paternos y la importancia de los vínculos infantiles con ellos y la prevención de la inversión.
En esta transición hacia el hallazgo del objeto, aparece la barrera del incesto como inhibición sexual, a modo de ley, que da respuesta a mantener un orden de carácter ético, moral y cultural dentro de la sociedad. Se implantan los mandamientos morales que excluyen de la elección de objeto a los parientes consanguíneos y personas amadas en la niñez. Junto a este, otro de los logros psíquicos de este momento es el desasimiento con respecto a la autoridad de los padres, con el riesgo que esto conlleva en la retirada de la ternura paterna y, al mismo tiempo, este es un paso necesario para el avance de la cultura entre generaciones. Estos aspectos psíquicos se articulan con los cambios corporales en esta etapa.
La vida sexual del púber se despliega a nivel de su fantasía, siendo representaciones que no llegan a ejecutarse.
En el segundo trabajo seleccionado, Adolescentes, ¿Por qué el cuerpo? María Hernández nos presenta de manera muy gráfica, la trayectoria de la relación psíquica con lo corporal, desde la infancia pasando por la pubertad y siguiendo con la adolescencia. Insiste en la importancia de la separación con el cuerpo de la madre en la infancia como factor que predispone a una buena relación del púber-adolescente con su cuerpo y lo ejemplifica a lo largo de las viñetas clínicas que expone. Finaliza el artículo haciendo referencia al trabajo analítico y la importancia de la contratransferencia del analista el trabajo con púberes y adolescentes.
Como novedad en la revista, en el tercer trabajo presentamos al psicoanalista francés Florian Houssier, con su artículo Adolescentes, ese visitante de lo arcaico. A lo largo del artículo, el autor hace referencia a la obra de Freud, rescatando entre otros conceptos Unheimlich o la inquietante extrañeza hacia el propio cuerpo y como “el aflujo pulsional puberal y su potencialidad desorganizadora, ofrecen puntos comunes con el sentimiento de extrañeza”.
Describe esta etapa como un proceso de transformación, una mutación de piel donde los mecanismos arcaicos son retrabajados, “en la adolescencia se rehace la piel”.
En el cuarto trabajo seleccionado, Pubertad y cuerpo, sus autoras abordan la relación entre cuerpo y psique, y todo el trabajo psíquico que ha de realizar el púber para aceptar e integrar todas las transformaciones corporales que ocurren en este momento. Este proceso de integración va a depender de la calidad de los primeros vínculos y la herencia de lo arcaico que se reeditan en este momento.
Continuamos con el trabajo de Rodolfo Urribarri, Notas sobre pubertad, traumatismo y representación. En este artículo el autor plantea y ejemplifica a través de distintas viñetas clínicas, el carácter traumático de los cambios corporales en el psiquismo del púber. Escribe sobre los efectos cuando estos cambios se dan de manera temprana, brusca y en un corto espacio de tiempo, y cuando hay retardo en este proceso de transformación.
Finalizamos la selección con el trabajo de Beatriz Janin, Encrucijadas de los adolescentes hoy. En este artículo la autora hace una descripción de la problemática somato psíquica con las que tiene que lidiar el adolescente en nuestros días. La autora hace referencia al cuerpo como portavoz de la no palabra, de lo que no se habla, “la historia deja marcas y la memoria tiene distintas caras, y una de ellas son las marcas del cuerpo”. Las marcas pueden ser de dolor, de violencia, de abandono o de identificaciones.
Al mismo tiempo, destaca como en este momento la capacidad de hacer proyectos son la presencia de la pulsión de vida que frena los impulsos autodestructivos que se erigen en esta etapa, y es uno de los factores que ayuda a elaborar todos los cambios que acontecen en este momento.
Como cierre de este número de la revista, la reseña corre a cargo de Magdalena Calvo, quién nos presenta el libro Técnicas de psicoanálisis infantil de Antonino Ferro (1998).
Queridos lectores esperamos disfruten de la lectura de este nuevo número. Aunque complicadas, la pubertad y la consiguiente adolescencia, son etapas de nuestro ciclo vital caracterizadas por una gran creatividad en la manera de resolver los conflictos propios de este momento que suponen trazar los senderos sobre los que dibujar el camino hacia la vida adulta.
Ana Alonso Arrese
Comité Editorial

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